Bath salts

Cómo preparar sales de baño de lavanda en casa
Un ritual sencillo de relajación y bienestar con solo tres ingredientes
Después de un largo día de trabajo, pocas cosas resultan tan agradables como preparar un baño caliente, desconectarse por unos minutos y disfrutar del delicado aroma de la lavanda.
Las sales de baño de lavanda son una opción sencilla para transformar un baño cotidiano en un pequeño ritual de cuidado personal. Además, puedes prepararlas en casa con solo tres ingredientes y conservarlas en un frasco hermético para tenerlas listas cuando quieras regalarte un momento de tranquilidad.
En esta receta de Naturel MM te mostramos cómo preparar tus propias sales de baño de lavanda de una manera fácil y rápida.
¿Qué necesitas?
Para preparar tus sales de baño necesitarás:
- 2/3 de taza de sal marina
- 1 taza de flores secas de lavanda desmenuzadas
- 4 a 5 gotas de aceite esencial de lavanda
También necesitarás un recipiente limpio para realizar la mezcla, una cuchara y un frasco de vidrio con tapa hermética para conservar el producto.
¿Por qué lavanda?
La lavanda es una de las plantas aromáticas más utilizadas en productos destinados a crear ambientes de descanso y relajación. Su característico aroma floral combina especialmente bien con un baño caliente y convierte esta sencilla preparación en una experiencia sensorial mucho más agradable.
Las flores secas aportan además un hermoso aspecto artesanal a las sales, mientras que unas pocas gotas de aceite esencial intensifican y prolongan su aroma.
Cómo preparar las sales de baño de lavanda
1. Prepara la lavanda
Si utilizas flores enteras de lavanda seca, desmenúzalas ligeramente con las manos. No es necesario pulverizarlas; conservar pequeños fragmentos de las flores hará que la preparación tenga un aspecto más natural y artesanal.
2. Mezcla la sal y las flores
Coloca los 2/3 de taza de sal marina en un recipiente limpio y completamente seco.
Añade 1 taza de flores de lavanda desmenuzadas y mezcla lentamente hasta conseguir que las flores queden distribuidas de manera uniforme entre los cristales de sal.
3. Incorpora el aceite esencial
Una vez que la sal y las flores estén bien integradas, agrega de 4 a 5 gotas de aceite esencial de lavanda.
Hazlo poco a poco, distribuyendo las gotas sobre diferentes partes de la mezcla en lugar de concentrarlas en un único punto.
Vuelve a mezclar cuidadosamente hasta integrar todos los ingredientes.
4. Guarda tus sales de baño
¡Y listo!
Transfiere la preparación a un frasco de vidrio limpio, seco y con cierre hermético.
Mantener el recipiente bien cerrado ayuda a proteger las sales de la humedad y a conservar mejor el aroma de la lavanda hasta el momento de utilizarlas.
Cómo utilizar tus sales de lavanda
Cuando llegue ese momento en el que quieras desconectarte de la rutina, prepara un baño con agua a una temperatura que te resulte cómoda.
Añade una pequeña cantidad de la mezcla al agua y permite que la sal se disuelva mientras el aroma de la lavanda comienza a extenderse por el ambiente.
Puedes complementar el momento reduciendo la intensidad de las luces, poniendo música tranquila y evitando el teléfono durante unos minutos.
La idea es sencilla: convertir el baño en una pausa consciente dentro del día.
Tip Naturel MM: si prefieres que las flores de lavanda no queden flotando en el agua o lleguen al desagüe, coloca las sales dentro de una pequeña bolsita de algodón o muselina antes de introducirlas en la bañera.
Nota de uso y seguridad
Los aceites esenciales son productos concentrados. No los apliques directamente sobre la piel sin diluir y evita aumentar innecesariamente la cantidad indicada en la receta.
Si tienes piel sensible, estás embarazada, tienes alguna condición médica o presentas sensibilidad conocida a los ingredientes utilizados, consulta con un profesional adecuado antes de usar productos con aceites esenciales. Suspende su uso si aparece irritación.
Este contenido tiene fines informativos y de cuidado personal y no sustituye recomendaciones médicas.
Naturel MM — naturaleza, cuidado y bienestar.
